Sábado 9 de Enero de 2015

Sábado 09 de Enero de 2016

De la feria

Blanco

Tiempo de Navidad.

Antífona de entrada          Gál 4, 4.5

Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, para hacernos hijos adoptivos.

Oración colecta

Dios todopoderoso y eterno, tú nos has hecho renacer a una vida nueva por medio de tu Hijo unigénito; concédenos que la gracia nos modele a imagen de Aquél, en quien nuestra naturaleza está unida a la tuya. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        1Jn 4, 11-18

Lectura de la primera carta de san Juan.

Queridos míos, si Dios nos amó tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. Nadie ha visto nunca a Dios: si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y el amor de Dios ha llegado a su plenitud en nosotros. La señal de que permanecemos en él y él permanece en nosotros, es que nos ha comunicado su Espíritu. Y nosotros hemos visto y atestiguamos que el Padre envió al Hijo como Salvador del mundo. El que confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, permanece en Dios, y Dios permanece en él. Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en él. La señal de que el amor ha llegado a su plenitud en nosotros, está en que tenemos plena confianza ante el día del Juicio, porque ya en este mundo somos semejantes a él. En el amor no hay lugar para el temor: al contrario, el amor perfecto elimina el temor, porque el temor supone un castigo, y el que teme no ha llegado a la plenitud del amor.

Palabra de Dios.

Comentario

“Permanecer en Dios” es la actitud de fidelidad y estabilidad por la cual vivimos unidos a él. Hay turbulencias y sacudones en la vida, pero la convicción de que el Espíritu Santo mora en nosotros, nos da la firmeza y la serenidad para permanecer en el amor de Dios. Con este don inmenso nuestra vida transcurre inundada de la gracia.

Sal 71, 1-2. 10-13

R. ¡Que se postren ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra!

Concede, Señor, tu justicia al rey
y tu rectitud al descendiente de reyes,
para que gobierne a tu pueblo con justicia
y a tus pobres con rectitud. R.

Que los reyes de Tarsis y de las costas lejanas le paguen tributo.
Que los reyes de Arabia y de Sebá le traigan regalos;
que todos los reyes le rindan homenaje
y lo sirvan todas las naciones. R.

Porque él librará al pobre que suplica
y al humilde que está desamparado.
Tendrá compasión del débil y del pobre,
y salvará la vida de los indigentes. R.

 

Aleluya        cf. 1Tim 3, 16

Aleluya. Gloria a ti, Cristo, proclamado a los paganos; gloria a ti, Cristo, creído en el mundo. Aleluya.

Evangelio     Mc 6, 45-52

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Después que los cinco mil hombres se saciaron, enseguida Jesús obligó a sus discípulos a que subieran a la barca y lo precedieran en la otra orilla, hacia Betsaida, mientras él despedía a la multitud. Una vez que los despidió, se retiró a la montaña para orar. Al caer la tarde, la barca estaba en medio del mar y él permanecía solo en tierra. Al ver que remaban muy penosamente, porque tenían viento en contra, cerca de la madrugada fue hacia ellos caminando sobre el mar, e hizo como si pasara de largo. Ellos, al verlo caminar sobre el mar, pensaron que era un fantasma y se pusieron a gritar, porque todos lo habían visto y estaban sobresaltados. Pero él les habló enseguida y les dijo: “Tranquilícense, soy yo; no teman”. Luego subió a la barca con ellos y el viento se calmó. Así llegaron al colmo de su estupor, porque no habían comprendido el milagro de los panes y su mente estaba enceguecida.

Palabra del Señor.

Comentario

“No habían comprendido el milagro de los panes”. Cuántas veces estamos cortos de entendimiento. Tenemos en nuestra vida innumerables muestras del poder y del amor de Dios, y sin embargo, nos cansamos tantas veces creyendo que remamos solos… Que el Espíritu Santo nos aclare el entendimiento y la percepción, para reconocer la presencia de Dios en nuestra vida.

Oración sobre las ofrendas

Dios nuestro, fuente del amor sincero y de la paz, concédenos glorificar tu nombre con estas ofrendas que te presentamos; y por la participación en la eucaristía ayúdanos a vivir unidos en un solo corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Jn 1, 16

De su plenitud, todos nosotros hemos participado, y hemos recibido gracia sobre gracia.

Oración después de la comunión

Señor, que tu pueblo, tantas veces ayudado por ti, pueda recibir hoy y siempre los dones de tu amor, para que, fortalecido por los bienes transitorios, busque con mayor confianza los bienes eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Viernes 8 de Enero de 2016

Viernes 08 de Enero de 2016

De la feria

Blanco

Tiempo de Navidad.

Antífona de entrada          Sal 111, 4

Brilla para los buenos una luz en las tinieblas: es el Señor bondadoso, compasivo y justo.

Oración colecta

Dios todopoderoso, concédenos que el nacimiento del Salvador del mundo, revelado por la luz de la estrella, se manifieste cada vez más en nuestros corazones. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        1Jn 4, 7-10

Lectura de la primera carta de san Juan.

Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. Así Dios nos manifestó su amor: envió a su Hijo único al mundo, para que tuviéramos vida por medio de él. Y este amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero, y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados.

Palabra de Dios.

Comentario

“En su carta, Juan dice claramente quién es Dios: Dios es amor. Por eso sólo por el camino del amor puedes conocer a Dios. Amor razonable, acompañado por la razón, pero amor. Tal vez, en este punto, nos podríamos preguntar: ¿Pero cómo puedo amar lo que no conozco? La respuesta es clara: Ama a los que tienes cerca. Precisamente esta es la doctrina de dos mandamientos: el más importante es amar a Dios, porque él es amor. El segundo, en cambio, es amar al prójimo, pero, para llegar al primero, debemos subir por los escalones del segundo. En una palabra, a través del amor al prójimo llegamos a conocer a Dios, que es amor, y sólo amando razonablemente, pero amando, podemos llegar a ese amor” (Papa Francisco, Homilía del 8/01/2015).

Sal 71, 1-4. 7-8

R. ¡Pueblos de la tierra, alaben al Señor!

Concede, Señor, tu justicia al rey
y tu rectitud al descendiente de reyes,
para que gobierne a tu pueblo con justicia
y a tus pobres con rectitud. R.

Que las montañas traigan al pueblo la paz,
y las colinas, la justicia;
que él defienda a los humildes del pueblo,
socorra a los hijos de los pobres. R.

Que en sus días florezca la justicia
y abunde la paz, mientras dure la luna;
que domine de un mar hasta el otro,
y desde el Río hasta los confines de la tierra. R.

 

Aleluya        Lc 4, 18

Aleluya. El Señor me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos. Aleluya.

 

Evangelio     Mc 6, 34-44

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato. Como se había hecho tarde, sus discípulos se acercaron y le dijeron: “Este es un lugar desierto, y ya es muy tarde. Despide a la gente, para que vaya a los campos y poblaciones cercanos a comprar algo para comer”. Él respondió: “Denles de comer ustedes mismos”. Ellos le dijeron: “¿Tendríamos que ir a comprar doscientos denarios de pan para dar de comer a todos?”. Jesús preguntó: “¿Cuántos panes tienen ustedes? Vayan a ver”. Después de averiguarlo, dijeron: “Cinco panes y dos pescados”. Él les ordenó que hicieran sentar a todos en grupos, sobre la hierba verde, y la gente se sentó en grupos de cien y de cincuenta. Entonces él tomó los cinco panes y los dos pescados y, levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. También repartió los dos pescados entre la gente. Todos comieron hasta saciarse, y se recogieron doce canastas llenas de sobras de pan y de restos de pescado. Los que comieron eran cinco mil hombres.

Palabra del Señor.

Comentario

Aquella muchedumbre que estaba como ovejas sin pastor tenía hambre de la Palabra. Ninguno se había quejado por lo avanzado de la hora; son los discípulos los que están preocupados por la hora de comer. La gente quería seguir escuchando a Jesús; estaban allí alimentándose de su palabra. Con esta comida compartida, Jesús les enseñó algo más, a la gente y a los discípulos. Enseñó que poner a disposición lo que tenemos, organizarnos en pequeños grupos y estar dispuestos a servir es el modo para que todos quedemos saciados.

Oración sobre las ofrendas

Acepta con bondad, Señor, las ofrendas de tu pueblo y, por medio de este sacramento celestial, haz que se haga vida en nosotros cuanto proclamamos por la fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        1Jn 4, 9

Así Dios nos manifestó su amor: envió a su Hijo único al mundo para que tuviéramos Vida por medio de él.

 

Oración después de la comunión

Señor Dios, que sales a nuestro encuentro en la participación de la Eucaristía, obra en nuestros corazones su poderosa eficacia, para que, al recibirla, nos hagamos cada día más dignos del don que nos haces. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Jueves 7 de Enero de 2016

Jueves 07 de Enero de 2016

Misa a elección:

Feria. Blanco.
San Raimundo de Peñafort, presbítero. (ML). Blanco.

Tiempo de Navidad.

Raimundo nació en Cataluña en 1175. Docente de filosofía apenas a los veinte años, ingresó a la Orden de los Dominicos a los cuarenta y siete años. Se dedicó a la enseñanza y al estudio fundamentalmente del derecho, transformándose en un gran canonista. Fue también un gran misionero en tiempos en que se destinaban misiones a los musulmanes y judíos.

Antífona de entrada          cf. Jn 1, 1

En el principio, antes de los tiempos, la Palabra era Dios, y se dignó nacer como Salvador del mundo.

Oración colecta

Dios nuestro, que por medio de tu Hijo iluminaste todas las naciones, concede a tu pueblo reconocer la gloria de su Redentor y llegar un día a la luz que no tiene fin. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:         de san Raimundo

Dios nuestro, que diste al presbítero san Raimundo una gran misericordia para con los pecadores y los cautivos, concédenos por su intercesión que, libres de la esclavitud del pecado, realicemos con libertad de espíritu lo que te agrada. Por nuestro Señor Jesucristo…

 

Lectura        1Jn 3, 22—4, 6

Lectura de la primera carta de san Juan.

Hijos míos: Dios nos concederá todo cuanto le pidamos, porque cumplimos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. Su mandamiento es este: que creamos en el Nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos los unos a los otros como él nos ordenó. El que cumple sus mandamientos permanece en Dios, y Dios permanece en él; y sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado. Queridos míos, no crean a cualquiera que se considere inspirado: pongan a prueba su inspiración, para ver si procede de Dios, porque han aparecido en el mundo muchos falsos profetas. En esto reconocerán al que está inspirado por Dios: todo el que confiesa a Jesucristo manifestado en la carne, procede de Dios. Y todo el que niega a Jesús, no procede de Dios, sino que está inspirado por el Anticristo, de quien ustedes oyeron decir que vendría y ya está en el mundo. Hijos míos, ustedes son de Dios y han vencido a esos falsos profetas, porque Aquel que está en ustedes es más grande que el que está en el mundo. Ellos son del mundo, por eso hablan el lenguaje del mundo y el mundo los escucha. Nosotros, en cambio, somos de Dios. El que conoce a Dios nos escucha; pero el que no es de Dios, no nos escucha. Y en esto distinguiremos la verdadera de la falsa inspiración.

Palabra de Dios.

Comentario

En estas cartas se habla de los “anticristos” como aquellos que alejan a la comunidad de la fe verdadera. En este párrafo, el autor señala una verdad central de nuestra fe: confesamos a Jesucristo venido en carne mortal, es decir, un ser humano como nosotros, que se hizo solidario con todas nuestras debilidades, y padeció todas las limitaciones de la vida humana. Quien niega la humanidad de Cristo va contra el Espíritu de Dios.

 

Sal 2, 7-8. 10-12

R. ¡Te daré las naciones como herencia!

Voy a proclamar el decreto del Señor:
Él me ha dicho: “Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy.
Pídeme, y te daré las naciones como herencia,
y como propiedad, los confines de la tierra”. R.

Por eso, reyes, sean prudentes;
aprendan, gobernantes de la tierra.
Sirvan al Señor con temor;
temblando, ríndanle homenaje. R.

 

Aleluya        Mt 4, 23

Aleluya. Jesús proclamaba la Buena Noticia del Reino, sanaba todas las enfermedades de la gente. Aleluya.

 

Evangelio     Mt 4, 12-17. 23-25

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Cuando Jesús se enteró de que Juan Bautista había sido arrestado, se retiró a Galilea. Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: “¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones! El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz”. A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: “Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca”. Jesús recorría toda la Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, proclamando la Buena Noticia del Reino y sanando todas las enfermedades y dolencias de la gente. Su fama se extendió por toda la Siria, y le llevaban a todos los enfermos, afligidos por diversas enfermedades y sufrimientos: endemoniados, epilépticos y paralíticos, y él los sanaba. Lo seguían grandes multitudes que llegaban de Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania.

Palabra del Señor.

Comentario

El evangelio de Mateo narra los inicios de Jesús en la periferia de su país. Comienza por la provincia de Galilea, que es la tierra lindante con el extranjero. A esas regiones alejadas llega Jesús a predicar el Reino de Dios, llevando luz y sanación. Su modo de obrar es una exhortación para toda la Iglesia, para que siempre tengamos la disposición de ir hacia los más alejados.

Oración sobre las ofrendas

Recibe, Señor, nuestros dones en los que se realiza un admirable intercambio para que, al ofrecerte lo que nos diste, merezcamos recibirte a ti mismo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Antífona de comunión        Jn 3, 16

Dios amó tanto al mundo que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino tenga Vida eterna.

Oración después de la comunión

Concédenos, Dios todopoderoso, que la eficacia de los santos misterios fortalezca constantemente nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Miércoles 6 de Enero de 2016

Miércoles 06 de Enero de 2016

La Epifanía del Señor

(S). Blanco

Epifanía significa manifestación. Todo este tiempo de Navidad es tiempo de manifestación: Jesús que nace en el pesebre, se manifiesta a los pastores, trabajadores de las colinas de Belén. Y en este día celebramos su manifestación a los hombres doctos, los “sabios” de Oriente, que a través de su ciencia percibieron las señales de la presencia divina. En estos episodios de la infancia, Jesús comienza a manifestarse, hasta que asuma su misión pública y comience a predicar el Reino, después de ser bautizado por Juan.

Antífona      cf. Mal 3, 1; 1Crón 29, 12

Ya viene el Señor del universo y trae en sus manos la realeza, el poder y el imperio.

 

Oración colecta

Dios nuestro, que en este día manifestaste tu Hijo unigénito a todos los pueblos, guiándolos por medio de una estrella, condúcenos a quienes te conocemos por la fe a la contemplación de la hermosura de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

 

1ª Lectura    Is 60, 1-6

Lectura del libro de Isaías.

¡Levántate, resplandece, porque llega tu luz y la gloria del Señor brilla sobre ti! Porque las tinieblas cubren la tierra y una densa oscuridad, a las naciones, pero sobre ti brillará el Señor y su gloria aparecerá sobre ti. Las naciones caminarán a tu luz y los reyes, al esplendor de tu aurora. Mira a tu alrededor y observa: todos se han reunido y vienen hacia ti; tus hijos llegan desde lejos y tus hijas son llevadas en brazos. Al ver esto, estarás radiante, palpitará y se ensanchará tu corazón, porque se volcarán sobre ti los tesoros del mar y las riquezas de las naciones llegarán hasta ti. Te cubrirá una multitud de camellos, de dromedarios de Madián y de Efá. Todos ellos vendrán desde Sabá, trayendo oro e incienso, y pregonarán las alabanzas del Señor.

Palabra de Dios.

Comentario

Todo es luz en esta profecía. Y esa luz atrae a reyes y pueblos. Esa luz congrega a los alejados y reúne a los diferentes. Los que antes estaban distanciados aúnan sus voces para alabar a Dios. ¡Cómo nos gustaría que la humanidad toda se uniera así!

 

Sal 71, 1-2. 7-8. 10-13

R. ¡Pueblos de la tierra alaben al Señor!

Concede, Señor, tu justicia al rey
y tu rectitud al descendiente de reyes,
para que gobierne a tu pueblo con justicia
y a tus pobres con rectitud. R.

Que en sus días florezca la justicia
y abunde la paz,mientras dure la luna;
que domine de un mar hasta el otro,
y desde el Río hasta los confines de la tierra. R.

Que los reyes de Tarsis y de las costas lejanas le paguen tributo.
Que los reyes de Arabia y de Sabá le traigan regalos;
que todos los reyes le rindan homenaje
y lo sirvan todas las naciones. R.

Porque él librará al pobre que suplica
y al humilde que está desamparado.
Tendrá compasión del débil y del pobre,
y salvará la vida de los indigentes. R.

 

2ª Lectura    Ef 3, 2-6

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso

Hermanos: Seguramente habrán oído hablar de la gracia de Dios, que me ha sido dispensada en beneficio de ustedes. Fue por medio de una revelación como se me dio a conocer este misterio, tal como acabo de exponérselo en pocas palabras. Al leerlas, se darán cuenta de la comprensión que tengo del misterio de Cristo, que no fue manifestado a las generaciones pasadas, pero que ahora ha sido revelado por medio del Espíritu a sus santos apóstoles y profetas. Este misterio consiste en que también los paganos participan de una misma herencia, son miembros de un mismo Cuerpo y beneficiarios de la misma promesa en Cristo Jesús, por medio del Evangelio.

Palabra de Dios.

Comentario

El misterio de Dios se nos ha revelado, se ha hecho conocible. Es misterio porque tiene tal inmensidad que nunca terminaremos de aprehenderlo. En este misterio está el deseo de Dios de que todos los seres humanos lleguemos a formar un solo cuerpo en Cristo.

 

Aleluya        Mt 2, 2

Aleluya. Vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorar al Señor. Aleluya.

 

Evangelio     Mt 2, 1-12

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo”. Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén. Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías. “En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta: ‘Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel’”. Herodes mandó llamar secretamente a los magos y, después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, los envió a Belén, diciéndoles: “Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje”. Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño. Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría y, al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra. Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús vino para llamar a los alejados y reunir a los diferentes. Los “magos de Oriente” son figura de los pueblos paganos, que no conocían las Sagradas Escrituras, y buscaban sinceramente entender el universo en su ciencia y sus conocimientos. También hoy, muchas personas que parecen alejadas de la fe, están en búsqueda de lo transcendente. Dios mismo los atrae con su luz. Esas personas nos enseñan a perseverar en nuestras búsquedas y a tener los ojos abiertos para descubrir las señales de Dios.

Oración sobre las ofrendas

Señor, mira con bondad las ofrendas de tu Iglesia que ya no son oro, incienso y mirra, sino Jesucristo mismo, que en estos dones se manifiesta, se inmola y se nos da como alimento. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

Antífona de comunión        cf. Mt 2, 2

 

Vimos la estrella del Señor en Oriente y hemos venido con regalos a adorarlo.

Oración después de la comunión

Que la luz celestial, Señor, nos guíe siempre y en todo lugar, para que contemplemos con fe pura y vivamos con amor sincero el misterio del que has querido hacernos participar. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Martes 5 de Enero de 2016

Martes 05 de Enero de 2016

De la feria. Blanco

Tiempo de Navidad.

Antífona de entrada          Sal 117, 26.27

Bendito el que viene en nombre del Señor. El Señor es Dios y él nos ilumina.

 

Oración colecta

Dios nuestro, tú has querido que en el parto virginal de María, la humanidad de tu Hijo no quedara sometida a las consecuencias del pecado: concédenos que, participando de esta nueva creación, seamos también nosotros liberados de la antigua culpa. Por el mismo nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        1Jn 3, 11-20

Lectura de la primera carta de san Juan.

Hijos míos: La noticia que oyeron desde el principio es ésta: que nos amemos los unos a los otros. No hagamos como Caín, que era del Maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué lo mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano, en cambio, eran justas. No se extrañen, hermanos, si el mundo los aborrece. Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la Vida, porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama permanece en la muerte. El que odia a su hermano es un homicida, y ustedes saben que ningún homicida posee la Vida eterna. En esto hemos conocido el amor: en que él entregó su vida por nosotros. Por eso, también nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos. Si alguien vive en la abundancia, y viendo a su hermano en la necesidad, le cierra su corazón, ¿cómo permanecerá en él el amor de Dios? Hijitos míos, no amemos con la lengua y de palabra, sino con obras y de verdad. En esto conoceremos que somos de la verdad, y estaremos tranquilos delante de Dios aunque nuestra conciencia nos reproche algo, porque Dios es más grande que nuestra conciencia y conoce todas las cosas.

Palabra de Dios.

Comentario

Todos conocemos la diferencia entre amar “de palabra” o hacerlo con obras y de verdad. En esas obras concretas se juega nuestra condición de hijos e hijas de Dios. Así como el amor de Dios es obra verdadera de sanación y liberación en nuestra vida, así se nos exige amar a nuestros hermanos y hermanas con hechos.

 

Sal 99, 1-5

R. ¡Aclame al Señor toda la tierra!

Aclame al Señor toda la tierra,
sirvan al Señor con alegría,
lleguen hasta él con cantos jubilosos. R.

Reconozcan que el Señor es Dios:
Él nos hizo y a él pertenecemos;
somos su pueblo y ovejas de su rebaño. R.

Entren por sus puertas dando gracias,
entren en sus atrios con himnos de alabanza,
alaben al Señor y bendigan su Nombre. R.

¡Qué bueno es el Señor!
Su misericordia permanece para siempre,
y su fidelidad por todas las generaciones. R.

 

Aleluya

Aleluya. Nos ha amanecido un día sagrado; vengan, naciones, adoren al Señor, porque hoy una gran luz ha bajado a la tierra. Aleluya.

 

Evangelio     Jn 1, 43-51

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús resolvió partir hacia Galilea. Encontró a Felipe y le dijo: “Sígueme”. Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe encontró a Natanael y le dijo: “Hemos hallado a Aquél de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José”. Natanael le preguntó: “¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?”. “Ven y verás”, le dijo Felipe. Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: “Éste es un verdadero israelita, un hombre sin doblez”. “¿De dónde me conoces?”, le preguntó Natanael. Jesús le respondió: “Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera”. Natanael le respondió: “Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel”. Jesús continuó: “Porque te dije: ‘Te vi debajo de la higuera’, crees. Verás cosas más grandes todavía”. Y agregó: “Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”.

Palabra del Señor.

Comentario

Estamos en los inicios de la misión pública de Jesús. La comunidad se está formando. Los discípulos se van congregando porque unos a otros se anuncian esta Buena Noticia de la presencia del Maestro, el que los conoce, el que los reúne para una vida nueva. Estos encuentros van realizando una mutua revelación: los discípulos se van conociendo a sí mismos, al mismo tiempo que van descubriendo paulatinamente quién es Jesús: el Hijo de Dios, el Rey de Israel.

Oración sobre las ofrendas

Acepta con bondad, Señor, las ofrendas de tu pueblo y, por medio de este sacramento celestial, haz que se haga vida en nosotros cuanto proclamamos por la fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona      cf. Ef 2, 4; Rom 8, 3

Dios, por el gran amor con que nos amó, envió a su propio Hijo en la carne semejante a la del pecado.

 

Oración después de la comunión

Señor Dios, que sales a nuestro encuentro en la participación de la Eucaristía, obra en nuestros corazones su poderosa eficacia, para que, al recibirla, nos hagamos cada día más dignos del don que nos haces. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Domingo 27 de Diciembre de 2015

Domingo 27 de Diciembre de 2015

La Sagrada Familia de Jesús, María y José

(F). Blanco

(San Juan, apóstol y evangelista).

 

Esta fiesta de la Sagrada Familia se realiza siempre el domingo siguiente a Navidad, y es una de las celebraciones más modernas del calendario litúrgico. Se instituyó como fiesta opcional en el año 1893, y, poco después, el papa León XIII la instauró con carácter universal (para toda la Iglesia). La familia de Jesús pasó por las alegrías y preocupaciones de todas las familias. Ellos conocieron el drama de tener que emigrar de su tierra y vivieron todas las dificultades terrenales.

Antífona de entrada          cf. Lc 2, 16

Los pastores fueron rápidamente y encontraron a María, a José y al Niño acostado en el pesebre.

Oración colecta

Dios y Padre nuestro, que en la Sagrada Familia nos ofreces un verdadero modelo de vida, concédenos que, imitando en nuestros hogares las mismas virtudes y unidos por el amor, podamos llegar, todos juntos, a gozar de los premios eternos en la casa del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura    1Sam 1, 20-22. 24-28

Lectura del primer libro de Samuel.

En aquellos días, Ana concibió, y a su debido tiempo dio a luz un hijo, al que puso el nombre de Samuel, diciendo: “Se lo he pedido al Señor”. El marido, Elcaná, subió con toda su familia para ofrecer al Señor el sacrificio anual y cumplir su voto. Pero Ana no subió, porque dijo a su marido: “No iré hasta que el niño deje de mamar. Entonces lo llevaré y él se presentará delante el Señor y se quedará allí para siempre”. Cuando el niño dejó de mamar, lo subió con ella, llevando además un novillo de tres años, una mediada de harina y un odre de vino, y lo condujo a la Casa del Señor en Silo. El niño era aún muy pequeño. Y después de inmolar el novillo, se lo llevaron a Elí. Ella dijo: “Perdón, señor mío, ¡por tu vida, señor!, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti, para orar al Señor. Era este niño lo que yo suplicaba al Señor, y él me concedió lo que le pedía. Ahora yo, a mi vez, se lo cedo a él: para toda su vida queda cedido al Señor”. Después se postraron delante del Señor.

Palabra de Dios.

Comentario

El nombre Samuel se explica con una etimología popular: “Dios escucha”. Ana eligió este nombre para su hijo porque esa había sido su experiencia de Dios: Dios la había escuchado. Por esta razón, el niño fue llevado a la Casa de Dios y consagrado en su presencia.

 

Sal 83, 2-3. 5-6. 9-10

R. ¡Señor, felices los que habitan en tu Casa!

¡Qué amable es tu Morada, Señor del Universo!
Mi alma se consume de deseos
por los atrios del Señor;
mi corazón y mi carne claman ansiosos
por el Dios viviente. R.

¡Felices los que habitan en tu Casa y te alaban sin cesar!
¡Felices los que encuentran su fuerza en ti,
al emprender la peregrinación! R.

Señor del universo, oye mi plegaria,
escucha, Dios de Jacob;
protege, Dios, a nuestro Escudo
y mira el rostro de tu Ungido. R.

 

2ª Lectura    1Jn 3, 1-2. 21-24

Lectura de la primera carta de san Juan.

Queridos hermanos: ¡Miren cómo nos amó el Padre! Quiso que nos llamáramos hijos de Dios, y nosotros lo somos realmente. Si el mundo no nos reconoce, es porque no lo ha reconocido a él. Queridos míos, desde ahora somos hijos de Dios, y lo que seremos no se ha manifestado todavía. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. Queridos míos, si nuestro corazón no nos hace ningún reproche, podemos acercarnos a Dios con plena confianza, y él nos concederá todo cuanto le pidamos, porque cumplimos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. Su mandamiento es éste: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos los unos a los otros como él nos ordenó. El que cumple sus mandamientos permanece en Dios, y Dios permanece en él; y sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.

Palabra de Dios.

Comentario

Dios nos hace sus hijos, con lo cual pasamos a formar parte de su familia. Es un inmenso regalo pertenecer a la familia de Dios y vivir en comunión.

Aleluya        cf. Hech 16, 14b

Aleluya. Señor, toca nuestro corazón, para que aceptemos las palabras de tu Hijo. Aleluya.

 

Evangelio     Lc 2, 41-52

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre, y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta. Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él. Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas. Al verlo, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: “Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados”. Jesús les respondió: “¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que Yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?”. Ellos no entendieron lo que les decía. Él regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón. Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres.

Palabra del Señor.

Comentario

A los 12 años, los niños judíos comenzaban a ser considerados maduros para participar plenamente en las ceremonias del culto. Allí, en el Templo de Jerusalén, la Casa de Dios, Jesús muestra mucho más que su madurez humana: declara que su misión tiene que ver con las cosas del Padre. Es una revelación incipiente, que por un tiempo permanecerá misteriosa para su familia. María y José serán testigos del crecimiento y la madurez de Jesús en la cotidianeidad de su hogar.

Oración sobre las ofrendas

Te ofrecemos, Padre, el sacrificio de la reconciliación y, por la intercesión de la Virgen María y de san José, te pedimos que edifiques nuestras familias sobre el fundamento de tu gracia y de tu paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona      cf. Bar 3, 38

Nuestro Dios apareció en la tierra y vivió entre los hombres.

 

Oración después de la comunión

Padre bueno, alimentados con estos divinos sacramentos, concédenos imitar constantemente los ejemplos de la Sagrada Familia, para que, después de las pruebas de esta vida, podamos gozar siempre de su compañía en el cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Jueves 17 de Diciembre de 2015

Jueves 17 de Diciembre de 2015

De la feria, día 17

Morado

Antífona de entrada          cf. Is 49, 13

Alégrense los cielos y regocíjese la tierra. Porque viene el Señor y se compadecerá de sus pobres.

Oración colecta

Señor Dios, creador y redentor del hombre, tú quisiste que tu Palabra se encarnara en el seno de una Madre siempre virgen; concédenos participar de la vida divina de tu Hijo único, así como él asumió nuestra misma naturaleza humana. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Gn 49, 1-2. 8-10

Lectura del libro del Génesis

Jacob llamó a sus hijos y les habló en estos términos: Reúnanse, para que yo les anuncie lo que les va a suceder en el futuro: Reúnanse y escuchen, hijos de Jacob, oigan a Israel, su padre. A ti, Judá, te alabarán tus hermanos, tomarás a tus enemigos por la nuca y los hijos de tu padre se postrarán ante ti. Judá es un cachorro de león. ¡Has vuelto de la matanza, hijo mío! Se recuesta, se tiende como un león, como una leona: ¿quién lo hará levantar? El cetro no se apartará de Judá ni el bastón de mando de entre sus piernas, hasta que llegue Aquél a quien le pertenece y a quien los pueblos deben obediencia.

Palabra de Dios.

Comentario

El patriarca Jacob bendice a cada uno de sus doce hijos. En la bendición a Judá, profetiza que esta tribu será la que tendrá el cetro de mando sobre el pueblo. Por eso, usa también la figura del león, que es el animal que se asocia con la realeza. De la tribu de Judá, nacerá el rey David, y siglos después, Jesús.

 

Salmo 71, 1-4ab. 7-8. 17

R. ¡Que en sus días florezca la justicia!

Concede, Señor, tu justicia al rey
y tu rectitud al descendiente de reyes,
para que gobierne a tu pueblo con justicia
y a tus pobres con rectitud. R.

Que las montañas traigan al pueblo la paz,
y las colinas, la justicia;
que él defienda a los humildes del pueblo,
socorra a los hijos de los pobres. R.

Que en sus días florezca la justicia
y abunde la paz, mientras dure la luna;
que domine de un mar hasta el otro,
y desde el Río hasta los confines de la tierra. R.

Que perdure su nombre para siempre
y su linaje permanezca como el sol;
que él sea la bendición de todos los pueblos
y todas las naciones lo proclamen feliz. R.

 

Aleluya

Aleluya. Sabiduría del Altísimo, que ordenas todo con firmeza y suavidad, ven y enséñanos el camino de la prudencia. Aleluya.

 

Evangelio     Mt 1, 1-17

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo

Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham fue padre de Isaac; Isaac, padre de Jacob; Jacob, padre de Judá y de sus hermanos. Judá fue padre de Fares y de Zará, y la madre de estos fue Tamar. Fares fue padre de Esrón; Esrón padre de Arám; Arám, padre de Aminadab; Aminadab, padre de Naasón; Naasón, padre de Salmón. Salmón fue padre de Booz, y la madre de este fue Rahab. Booz fue padre de Obed, y la madre de este fue Rut. Obed fue padre de Jesé; Jesé, padre del rey David. David fue padre de Salomón, y la madre de este fue la que había sido mujer de Urías. Salomón fue padre de Roboám; Roboám, padre de Abías; Abías, padre de Asá; Asá, padre de Josafat; Josafat, padre de Jorám; Jorám, padre de Ozías. Ozías fue padre de Joatám; Joatám, padre de Acaz; Acaz, padre de Ezequías; Ezequías, padre de Manasés. Manasés fue padre de Amón; Amón, padre de Josías; Josías, padre de Jeconías y de sus hermanos, durante el destierro en Babilonia. Después del destierro en Babilonia: Jeconías fue padre de Salatiel; Salatiel, padre de Zorobabel; Zorobabel, padre de Abiud; Abiud, padre de Eliacím; Eliacím, padre de Azor. Azor fue padre de Sadoc; Sadoc, padre de Aquím; Aquím, padre de Eliud; Eliud, padre de Eleazar; Eleazar, padre de Matán; Matán, padre de Jacob. Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo. El total de las generaciones es, por lo tanto: desde Abraham hasta David, catorce generaciones; desde David hasta el destierro en Babilonia, catorce generaciones; desde el destierro en Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.

Palabra del Señor.

Comentario

Esta genealogía que presenta el evangelista Mateo emparenta a Jesús con la historia de su pueblo y, particularmente, con la casa de David. Así, ilustra a Jesús como quien cumplirá la promesa mesiánica y realizará un reinado por el cual Dios mismo reinará sobre este mundo.

Oración sobre las ofrendas

Señor, Dios nuestro, santifica las ofrendas de tu Iglesia y danos en estos sagrados misterios el pan del cielo que repara nuestras fuerzas. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Ag 2, 7

Ya viene el deseado de todas las naciones y llenará de gloria la casa del Señor.

 

Oración después de la comunión

Alimentados con el don celestial te pedimos, Dios todopoderoso, que, encendidos por el fuego de tu Espíritu, brillemos como lámparas resplandecientes en presencia de tu Hijo Jesucristo, que ya viene a nosotros. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.